Posts Tagged“mamá”

2.30 de la mañana en el aeropuerto. Desvelada, nerviosa, emocionada. Para ella, con nueve años, era el inicio de su primer curso de verano lejos de casa, en un país con un lenguaje diferente, sin sus papás, dos semanas que parecen muy poco tiempo para los adultos, pero para un niño guardan montones de aventuras desconocidas, de muchas primeras veces y de comprobar que son ellos los responsables de su cosas, pero sobre todo de sus emociones. Para nosotros, sus papás, fue un reto de desapego. Cuando nos despedimos ella lloró un poco por los nervios y nosotros la abrazamos…

El cambio es una constante. Todo se modifica, minuto a minuto, día tras día; pero en la velocidad de nuestra rutina, pocas veces nos detenemos a observar. Mi gremlin ya tiene nueve años y sólo hace unos días, una serie de detalles y comportamientos me hicieron detenerme, escuchar… observar. Hoy para ella, en Netflix ya no espacio para Ever After High, Monster High o Gravity Falls… las caricaturas están siendo sustituidas por series con personajes reales como Project MC2. Pero, ¿y eso qué? Pues, ¡ya es pre adolescente! ¡Ah!, eso significa mucho. Más allá de la nostalgia y el lagrimeo…

“¡Con esta chamarra me siento poderosa, mamá!”, me decía enfática y orgullosa mi gremlin mientras me mostraba su chamarra nueva de la Mujer Maravilla. Le compramos la chamarra un día después de la mega marcha de mujeres en Estados Unidos, y sin tener nada en común un evento con el otro, y con las enormes proporciones que hay entre las dos situaciones, para mí fue absolutamente reflexivo porque yo quiero que mi hija se sienta poderosa siempre, con o sin chamarra. Que vaya por la vida con la frente en alto y segura de que no hay nada que no…

“Mamá, ¡me hice un spa!”… me contaba orgullosa y sonriente mi gremlin de 9 años. “¿Y cómo lo hiciste?”, fue mi obvia pregunta. “Me puse crema en toda la cara, pero mucha, para que fuera como mascarilla. Me puse mi bata de Kitty, y me senté a relajarme. ¡Ah!, y también me puse un curita para ver si podía quitarme el bigote y ¡no funcionó mamá!”. Después de semejante declaración, nos dio un ataque de risa y por supuesto decidí que quería llevarla a un spa real. Estuve buscando opciones que no fueran sólo para niñas, pues mi intención era…

¿La mujer más importante en mi vida? Me mira fijamente, como si con ello pudiera entender mejor el mundo que la rodea. Soy como una especie de cajita con pistas para interpretar lo que no entiende. Y su mirada se transforma de acuerdo con lo que ve, pues no necesariamente soy siempre el ser más gracioso e inteligente para ella, también puedo ser la que se equivoca, su némesis del día, o el reflejo mismo de lo que no se debe hacer. Tiene 8 años y su mente reflexiona como nunca antes lo había hecho; hoy es más crítica y…