Posts Tagged“Coca-Cola”

Ayer fue mi último día en Coca-Cola. Dejar una compañía que amo tanto fue una decisión que extrañó a muchas personas, incluyéndome a mí. Y es que en verdad, adoro Coca-Cola, porque me permitió aprender muchísimas cosas, desarrollar una carrera existosa, crear, proponer, aprender a manejar mi estrés, enfrentarme a crisis, inspirarme a trabajar para obtener nuevas y mejores habilidades, conocer gente extrarodinaria entre la que hoy cuento amig@s que formarán parte de mi vida para siempre… entoces… ¿por qué irse? Bueno, la razón puede ser simple, pero es poderosa, al menos para mí: un reto nuevo que acelere lo que puedo aprender. Imagino…

El Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA. Nada, significaba exactamente nada para mí. Hace 4 años me tocó llevar el plan de comunicación por la visita de este trofeo a México y, en verdad, nunca imaginé lo que un objeto como éste puede provocar. Miles y miles de personas formadas, esperando tomarse una fotografía junto al trofeo, aunque no lo pudieran tocar, aunque sólo pudieran verlo unos segundos y guardar una imagen de ese momento en el que estuvieron ahí. Y es que el simbolismo que se ha construido alrededor del trofeo no es menor. Nadie, más que…

Generalmente, los papás queremos que nuestros hijos tengan una formación “integral”, y buscamos que hagan deporte, que aprendan algo artístico, habilidades de liderazgo, autoestima, resolución de problemas… en fin, llegamos a veces sin darnos cuenta a una saturación complicada. Y sin embargo, pocas veces nos ponemos a reflexionar si nosotros hacemos actividades como éstas, enseñándoles con el ejemplo. ¿Tú haces deporte?, o incluso mejor, ¿haces deporte o actividad física con ellos para que sea más divertido aún? Como muchos de ustedes saben, trabajo en Coca-Cola, y hace poco tuve oportunidad de organizar un taller de actividad física en familia llamado…

Domingo 23 de noviembre, 19:00 horas. Lo espectacular de esa noche definitivamente no fue el concierto de Ha-Ash y tampoco el momento en que se iluminó el árbol de 34 metros de altura. Lo verdaderamente destacable fue la gente. Comenzaron a llegar a las 12:00 del día, el club de fans de Ha-Ash, con pancartas y chamarras para aguantar estoicamente el tiempo de espera hasta las 8 de la noche. “Por ellas hacemos cualquier cosa”, me dijo una de ellas con más convicción que un limpia-parabrisas en esquina de Circuito Interior. A partir de esa hora, el flujo de personas…