Nada es para siempre, lo sé. Decidí amarte sabiendo que lo que tenemos terminará algún día, pero no me preocupa. Hemos aprendido a amar después de amar. Son 14 años juntos y nuestra relación no podría ser la misma siempre. Inició impetuosa, con montones de preguntas, acelerada. Y desde ese momento te amé así, callado, sarcástico, protector. Hoy te amo diferente. Me vuelvo a enamorar de la persona que vas construyendo y lo que estás decidiendo ser. ¿Sabes qué amo más? Tu sonrisa de niño, tu paciencia, tus chistes (incluso los malos), tu manera de ser papá, tu inteligencia para…