Estoy sola en casa, en una de esas noches que te inspiran a escuchar música que te trae recuerdos, o que te evoca sentimientos. Y en esta soledad también abro el diálogo conmigo misma, y dejo que mis pensamientos divaguen, van y vienen sin ningún orden, hasta que con los ojos cerrados, y con ciertos acordes, pienso en ti.

Ahora, en este preciso momento imagino tu sonrisa, y tus brazos abrazándome, y me río recordando la manera en que siempre me salvas de todos mis olvidos, y te amo porque sabes siempre lo que estoy pensando, porque estás ahí cuando caigo y me ayudas a levantarme, y me has dado espacio para millones de lágrimas… en silencio, en abrazo. E imagino tu mirada cuando sabes que estoy feliz porque logré vencer un reto nuevo o cuando volteamos al mismo tiempo para compartir pensamientos con tan sólo un guiño.

Amo tu manera de ver la vida, la paz que transmites, tus chistes, tu manera de ser papá, cuando peinas a nuestra canina bola de pelos… amo incluso tu manía de dejar todas las puertas y cajones abiertos, por más que me empeño en regañarte… y tú en recordarme que a mí siempre se me olvida meter la leche al refrigerador.

No hay pareja perfecta, lo sé. Todo lo que empieza termina, también estoy consciente. Pero, ¿sabes qué?, no me importa. Me importa nuestro presente, me importa la historia que dibujamos todos los días, paso a paso, momento a momento.

Te amo.