¿La mujer más importante en mi vida?

Me mira fijamente, como si con ello pudiera entender mejor el mundo que la rodea. Soy como una especie de cajita con pistas para interpretar lo que no entiende. Y su mirada se transforma de acuerdo con lo que ve, pues no necesariamente soy siempre el ser más gracioso e inteligente para ella, también puedo ser la que se equivoca, su némesis del día, o el reflejo mismo de lo que no se debe hacer.

Tiene 8 años y su mente reflexiona como nunca antes lo había hecho; hoy es más crítica y autocrítica. Tiene esa mirada profunda y clara que refleja confianza y amor por la vida… ¿y yo? Yo me construyo y deconstruyo, aprendo con ensayo y error a ser su mamá, sin dejar de ser yo. Creo que no hay otro camino.

 

 

Nota: con este brevísimo texto gané un par de libros en un concurso de “Langosta Literaria“, a quienes agradezco las iniciativas que frecuentemente tienen para darnos a muchos un motivo para escribir.