No lo creo. Organigrama no tiene por qué matar nada, al contrario. Siempre que escucho frases como ésta me siento molesta. Y no es que tenga conflicto con la autoridad, tengo conflicto con la autoridad mal entendida. Ya deberíamos haber rebasado la cultura de resignarse y decir que sí al jefe sin cuestionar, sin plantear ideas, sin proponer.

Las líneas jerárquicas verticales en organizaciones de alto rendimiento y que buscan ser competitivas y creativas en un contexto cada vez más complejo, están y deben estar en desuso. No señores, no… nos deben pagar por crear, por cuestionar, por indagar, por proponer, por argumentar, no por decirle que sí a nuestros jefes o cualquier otro “superior”.

Si bien es imprescindible contar con líderes de proyecto en las iniciativas, este líder lo que hace es orquestar los talentos de todas las personas en el equipo para lograr los mejores resultados. Es una persona que debe tener la capacidad de ver la fotografía completa y proyectarla en presente y futuro, es quien define la estrategia, apoyado en la inteligencia colectiva. Un líder se gana su lugar y tiene la visión para desarrollar talento, no para aplastarlo y esconderlo detrás de un escritorio.

Para mí, más allá de organigramas, hay equipos de trabajo comprometidos, apasionados y con una clara visión de los objetivos. Eliminemos “vicios” organizacionales y modifiquemos:

  • De “el jefe dijo” a “esta es la meta, y vamos hacia ella. ¿Ideas?, ¿temas a discutir?”
  • De la posición comodina de “no es mi culpa, me lo pidió mi jefe”, a tener accountability y decir “sí, es mi responsabilidad y hay algo que claramente salió mal y voy a corregir”.
  • De sólo interesarse por los temas que vienen “desde arriba” o por parte de un jefe, a mantener foco en la estrategia de negocio y cómo llegar a ella todos juntos.

El trabajo es una oportunidad, un espacio de desarrollo personal y profesional, un entorno para aprender, para disfrutar, apasionarse por nuevos proyectos, fallar y levantarse, lograr y disfrutarlo… es parte de tu vida, no lo hagas un espacio que sufres y que se vuelve monótono y “agachón”. ¿Sigues creyendo que organigrama mata todo?