La educación básica en México es un tema prioritario, y sumamente polémico. Noticias todos los días de marchas, declaraciones en favor y en contra, preocupación de los padres de familia… y en tanto, los niños en medio. Y este post no tiene el objetivo de sumar a este debate porque ya hay muchos expertos hablando al respecto que lo hacen, sin duda, mucho mejor que yo; mi objetivo es mucho más modesto, desde mi punto de vista de mamá, y es una solicitud muy simple y enfática: MAESTROS, POR FAVOR, NO OLVIDEN EL PODER QUE TIENEN.

¿A qué me refiero con esto? Me parece que los maestros olvidan frecuentemente lo fundamentales que son en el desarrollo de un niño. Por favor, reflexionen, recuerden cuán poderosas son sus palabras y sus acciones en la realidad de un niño que está formando su personalidad y que construye su imagen del mundo a través de lo que vive todos los días y de lo que ve en los adultos más cercanos a él: ustedes son de este grupo.

Mi ejemplo es quizá básico, pero estoy segura de que muchos más padres lo han vivido como yo. Mi pequeña “gremlin” fue de la noche al día con un cambio de escuela. El año pasado su historia escolar estuvo conformada por cuadernos llenos de mensajes como “se distrajo”, “no terminó”, “no trabajó”… taches y más taches. Estaba en la mesa de los niños que “están más atrasados”, no se sabía el nombre de su maestra (o no lo quería saber), ni tampoco quería platicar de nada de lo que vivía en la escuela. Ella estuvo en terapia de lenguaje, terapia emocional, brain gym, clases de regularización; en fin, tenía una niña estresada.

Finalmente, decidí cambiarla de escuela y hoy tengo una “gremlin” que debate, que sonríe, que habla todo el tiempo de su maestra, que tiene muchos amigos y que ama ir a la escuela. Y, ¿saben qué le escribió la maestra a mi hija al final de año?:

“Te envío esta cartita para decirte, en primer lugar, que te quiero mucho y que al paso de este año te he visto jugar, trabajar y crecer. Estoy orgullosa por tu dedicación; sé que no ha sido fácil, pero estoy segura de que con tu empeño, esfuerzo y disciplina, lograrás cosas importantes en tu vida.

Recuerda que siempre debes confirar en ti, no te rindas. Cuando algo te cueste trabajo, inténtalo de nuevo hasta que lo logres, y verás que si eres constante, tus deseos se pueden hacer realidad”.

Lo anterior no quiere decir, por supuesto, que todo es responsabilidad de las maestras, pero sí estoy convencida del impacto que pueden tener en los niños. Y aunque para ellos es sano estar expuestos a diferentes personalidades y estilos, los maestros deberían estar conscientes siempre de ese poder increíble que tienen en sus manos: ustedes, maestros, pueden hacer una gran diferencia en la vida, autoestima y amor por aprender de decenas o cientos de niños. Por favor, no lo olviden.

Como diría el tío Ben (sí, el de Peter Parker, alias el Hombre Araña), con un gran poder, viene una gran responsabilidad.