Todos, todos los días, hay que sacar a la mascota a pasear. Así nos lo advertieron al entregarnos a Donna, nuestra pequeña, peluda, alegre y apestosa Shi Tzu. Y así, desde hace 6 meses, salvo algunas ocasiones, toda la familia ha añadido una actividad común más por las tardes para llevar de paseo a nuestro canino integrante de la familia.

Para llevar a cabo con éxito esta tarea, nosotros, familia poco experta, hemos tenido que aprender algunas cosas:

  • Paciencia. El camino estará lleno de paradas en las que deberás permitir a tu mascota detenerse para oler el trasero de los múltiples perros que se cruzarán por tu camino. ¿No quieres?, pues prepárate para ir luchando fuerza a fuerza con tu canino amigo porque no será fácil que se prive de conocer amigos.
  • “Small talk”. Deberás volverte un maestro en lo que los gringos llaman “small talk” o plática casual. “¡Qué lindo!, ¿cómo se llama?, ¿es hembra o macho?, ¿lo puedo acariciar?”. Y así, prepara un stock básico porque, mientras los perros se huelen sus colas, tú no puedes quedarte como piedra (o sí puedes, pero es muuuy incómodo).
  • Rapidez. Con la intensa emoción de algunos encuentros perrunos, correrán dando vueltas y provocando que se enreden las correas, luego entonceees, pues tienes que generar gran habilidad para, rápidamente, deshacer el enredijo, o luego se volverá una labor complicada. ¿Se acuerdan de la escena romántica de los 101 dálmatas donde los perritos enredaban a sus dueños y éstos se daban cuenta que eran el uno para el otro?, bueno, pues en la realidad ¡¡así no es!!
  • Planes alternativos. Siempre debes tener un plan B si no estás en el ánimo platicador y de convivencia. Yo ya encontré mis rutas de paseo alternativas en las que hay pocas personas paseando mascotas, así que todo lo anterior, se ve reducido sensiblemente y tú puedes disfrutar de tu ensimismamiento y ánimo grinch sin interrupciones.
  • ¿Andamos “de ambiente”? Bueno, si por el contrario, realmente tienes ganas de convivir con el prójimo, intercambiar tips de veterinarios y de cómo enseñarles el mejor truco, siempre habrá lugares de reunión de los amantes de los canes en donde todos estarán encantados de platicar contigo y de ver, cual padres orgullosos, la interacción de todos los presentes. Seguro haces nuevos amigos.
  • Aprende a leer el lenguaje no verbal. Por muy arrabalero que ande tu ánimo, habrá dueños o dueñas alrededor que simplemente no tienen la más mínima intención de convivir contigo, y menos de que su can conviva con el tuyo. Así que, si ves que tu bola de pelos corre presurosa a olfatear a un canino cuyo dueño hace grandes esfuerzos por llevar al lado opuesto… trae rápidamente a tu cachorro hacia ti, antes de recibir cualquier improperio o cara de odio… ¿qué necesidad?
  • Recoger las “gracias”. ¡Muy importante!, nunca de los nuncas hagas la guarrada de dejar los restos biológicos de tu perro en la calle. NO.
  • El respeto a la locura ajena es la paz. Y con todo lo que ha aprendido en esta incipiente vida de dueña de Donna, hay cosas con las que definitivamente no comulgo… no pienso comprarle ropa para cada temporada del año ni llevarla a un spa. No, no, no, me niego, me rehuso. Peeeero, les profeso todo mi respeto a las y los que se sienten felices de hacerlo…. cada quien, diría mi abuelita.

¿Qué les puedo decir? Yo que huía a la idea de tener un perrito en casa, ahora debo decir que la adoro… así, apestosa, mordiendo mis zapatos, orinando en donde no debe, despertándome a las 6.30 los fines de semana. Gracias a ella caminamos nuestros debidos 10 mil pasos diarios y hace nuestra vida más divertida. ¡Gracias, Donna!