Hoy Susi, una bloguera que quiero mucho y que escribe “Mamá Moderna”, me compartió una gran reflexión que encontrarán en el link que dirige a su blog: ¿cómo compartir el ser mujer con mi hija? Un tema enorme, sin duda, pero esta vez, aquí, nos dedicaremos a un sólo “monstruo fisiológico”:

La menstruación. Eeeewwww!!, diría mi hija enfáticamente. Recuerdo que cuando llegó mi primer periodo, mi abuelita salió a contarle a mi mamá, quien de inmediato le dijo a mi papá, cuya reacción fue hacer cara de “a mí qué me dicen”. Abuela feliz y orgullosa de la nieta crecida, madre con la premura de “comprar lo necesario”, y yo con actitud de “¿por qué a mí?”. Tenía escasos 12 años y me parecía un momento terrible, estaba de malas, y nadie era capaz de decirme una sola cosa positiva de aquél momento infame.

Y pues, bueno, por supuesto que me gustaría que esa primera vez de mi gremlin fuera un poco menos caótica. Quiero decirle que no, definitivamente no son los días más agradables, pero tampoco tienen por qué ser terribles. Hay alternativas para sentirte mejor y dominar un cólico, en lugar de que éste te domine a ti y que quieras lanzarte a la yugular de la primer persona frente a ti, cual zombi de “The Walking Dead” (o de Zaguayo, según la preferencia). ¡Calma!, tú puedes con eso y más. La menstruación no puede detenerte si quieres correr un maratón, si quieres irte a la playa o dar marometas… simplemente te plantea un reto de dominación ante el monstruo rojo… (ash, ya sé, me la volé!). Quiero darle tips de esos que vas aprendiendo con los años, intentar que cuando llegue el momento, pueda decir “ok, normal, ya sé qué hacer”… o algo así, pues.

Y quiero decirle que no pasa nada si un día domina a la bestia y al otro sólo quiere refunfuñar. Todo bien, y todo pasa… ¡qué nervio!… todavía me falta un ratito para que llegue el momento, pero lejos, lo que se dice lejos, no está.

Ustedes, madres de niña, ¿qué les dirían… o qué les dijeron?