Ser mamá y trabajar… todo un tema. El balance en esta ecuación es un tema tan platicado, tan abordado y, sin embargo, aún tan poco resuelto en la práctica de millones de mujeres. Ya sea en pláticas entre amigas o en artículos en los medios y en la web, se encuentran múltiples artículos y tips sobre el asunto: el balance de vida, perderse momentos en la vida de tus hijos, detener tu crecimiento profesional, la culpabilidad, entre muchos otros temas.

Y lo cierto es que no hay una receta, o una fórmula, o un listado único que se pueda aplicar, pues lo que puede ser funcional para una de nosotras, para otra podría ser absolutamente inútil. Pero lo que sí es un hecho, es que escuchar diferentes puntos de vista, ideas y anécdotas, puede ayudarte a armar la solución a tu rompecabezas personal. Así que no tomes lo que aquí leerás como si fuera el método científico.

Amo a mi hija, me apasiona mi trabajo, estoy enamorada de mi esposo, me encanta salir con mis amigas y disfruto de mis espacios hedónicos en los que me consiento corriendo, o leyendo, o haciendo absolutamente nada. Todo eso soy yo. Y seguramente todas ustedes tienen también múltiples círculos de interés que convergen, que tienen diferentes tamaños, pero que son los que hacen su vida disfrutable y única. Pues bien, pensando en este equilibrio es que, dando vueltas y vueltas al tema, quiero compartirles 5 acciones que retomo de lo aprendido en mi vida profesional, y que me han funcionado bien en mi objetivo de tratar de ser la mejor versión de mamá que pueda construir:

  1. No te sabotees. Este consejo es básico y va en diferentes sentidos: retira de tu vocabulario las palabras “mi marido me ayuda”. Es una frase tristemente común. ¿Cómo que me ayuda?, ¿pues qué no es una obligación mutua?, ¿no fue una creación conjunta? Criar a un niño es una labor en la que papá y mamá tienen el mismo nivel de responsabilidad, no cometas el egoísmo de ser tú la que concentre la labor. Cambiar pañales, alimentar, jugar con ellos… aquí también debe haber equidad. Y, en el mismo sentido… no te culpes. Si te la pasas pensando en lo mala madre que eres porque saliste tarde de trabajar, o porque tuviste que salir de viaje, o porque quisieras pasar más horas en casa, sólo te estás lastimando y también estás transmitiendo a tus hijos que hay algo malo en que tú salgas de casa porque llegas sufriendo. La actitud hace maravillas, y si tus hijos ven que disfrutas trabajar y que lo normal es que cada miembro de la familia tiene responsabilidades y después juntos disfrutan al máximo los momentos en familia, eso se volverá la normalidad para tus pequeños. Enfócate en ver el vaso medio lleno, no medio vacío.
  2. Agenda. Generalmente, cuando trabajamos tenemos una agenda llena de actividades, y somos implacables en buscar cumplir con cada junta, conferencia telefónica, entrega de proyecto… en fin. ¿Y eres así de contundente cuando se trata de las citas y eventos personales? Incluye en tu agenda los espacios con tus hijos, y esto no quiere decir que te vuelvas fría, es sólo una manera de recordarte que es igual o más importante ir a la presentación del día de la primavera de tu hija, que a una junta con tu jefe. Que si tienes dedicado un tiempo para jugar por las tardes, es un tiempo en el que tu celular no es parte de la dinámica. Respeta cada espacio. Además, cuando revises tu agenda, verás de manera muy concreta y práctica si estás siendo equilibrada en los tiempos que dedicas a cada aspecto de tu vida.
  3. Networking. No hay trabajo en el que no te expliquen lo fundamental que es crear redes interpersonales que te ayuden a trabajar en equipo, a resolver, a negociar, a detectar oportunidades o a crecer proyectos. Exactamente lo mismo sucede cuando eres mamá. Existe una solidaridad intrínseca entre las mamás, que siempre estamos dispuestas a apoyar a la otra, a compartirle un consejo, a darles información o hasta a pasar por tus hijos a la escuela si tú no puedes. Es una labor en la que nunca estarás sola. Cultiva esos grupos, recuerda que están ahí.  Gracias a mi madre, a mi suegra, a mis amigas, e tenido información sumamente valiosa que he podido aplicar a mi labor de mamá, o incluso me ha servido simplemente como espacio de catarsis para llorar cuando dejé a mi gremlin el primer día en la guardería, o compartir lo maravilloso que fue escucharla decir mamá, y que entendieran lo que estaba sintiendo sin poner caras de “ajá, qué lindo”.  Gracias a estas conexiones de mamás buscando mamás fue que di con grupos como el que Netflix y Susi, del blog “Mamá Moderna” nos ayudaron a formar: el #StreamTeam. Todas mamás extraordinarias que escriben sus experiencias impulsadas por el gran amor que sienten por sus peques. Crea tus redes, busca, comparte.
  4. Aprende a delegar y prioriza. Otro tema fundamental cuando eres profesionista, y que aplica muy bien cuando eres mamá. No tienes que hacer todo, relájate, pon las cosas en perspectiva y ordena poniendo primero lo más importante. Si llegas a casa y está hecha un desastre, no te sulfures y empieces a regañar a todo mundo. Si es tu momento en familia, ¿por qué no haces un juego para que todos juntos recojan mientras se divierten?, o si estás muy cansada, acuéstate a platicar con ellos, lean un cuento… realmente no va a pasar nada si la casa está tirada, y sí pueden pasar un muy mal momento si por eso pelean y se van a dormir todos enojados.
  5. Invierte en ti. Si tú estás bien, tu familia estará mejor. No sólo eres mamá y no sólo eres profesionista. No dejes de hacer actividades que disfrutas, no elimines los espacios que puedas tener para consentirte. Haz ejercicio, lee, sal con tus amigas, medita, estudia algo nuevo. Tus hijos se sentirán más motivados a emprender y a tratar nuevas cosas si ven que tú tambien lo haces. Bien dicen las abuelitas, el ejemplo arrastra.

Ser mamá es extraordinario, y tener la oportunidad de combinarlo con el trabajo también lo es. Trata, en la medida de lo posible, de buscar trabajar en una empresa que tenga esquemas de flexibildad. Hoy éste es un factor clave para retener talento, se debe buscar activamente que las Compañías migren sus viejas prácticas en las que sólo si ven a los empleados sentados en su lugar quiere decir que trabajan. Hoy la tecnología nos da la oportunidad de trabajar desde cualquier lugar, aprovechémosla.