Lourdes. Su vida no ha sido fácil, y a veces parecería que su personalidad es tan débil que al primer problema se podría desmoronar. ¿Pero saben qué? Conozco a pocas personas tan fuertes como ella.

La mayor parte de las veces me siento muy segura de mí misma y de mi capacidad para resolver los problemas, pero cuando algún problema involucra a alguien que amo… zaz!, me paralizo, me siento inútil, miedosa… y tardo en reaccionar. Y en contraparte, ella, esa persona aparentemente débil, siempre preocupada por los demás, nerviosa, es la primera que actúa sin pensarlo, que resuelve, que transforma. Ella no es débil porque tiene un alma fuerte y el temple suficiente para salir a defender a quienes ama, contra quien sea. Así es ella, y gracias a su nobleza es que me siento honrada de ser su hija.

Lourdes. Nunca te sientas menos, jamás agaches la mirada, ni siquiera con tus hijos. Recuerda esa fortaleza única que te ha hecho aprender a trabajar desde los 5 años, convertirte en mamá de tus hermanos cuando todavía eras una niña, enfrentarte a una separación que rompió tu corazón pero no tus ganas de vivir, reconfortarme cuando a mí me rompieron el corazón, confiar en tus hijos más de lo que ellos confían en sí mismos, ayudar a decenas de personas que se cruzan en tu camino y que a veces casi ni conoces. ¿Qué persona débil podría hacer todo eso?

No, tú no eres débil. Tú eres grande.