No es el mismo dolor, ni si quiera está cerca. Pero cuando un ser querido pierde a un ser querido, o lo que es lo mismo, cuando muere una persona importante para alguien que es muy cercano a ti, sí duele. Es una manera distinta de enfrentar la muerte.

Recibes la noticia e inmediatamente piensas en qué hacer, qué decir, cómo ayudar a hacer que duela menos, cómo te organizas para estar ahí… y te sientes un poco perdido. La última vez que pasé por esta situación, llegué a la funeraria con la cabeza revuelta en pensamientos de qué debía decir para abrazar a mi amiga, no sólo físicamente, sino desde el corazón… ¿qué hacer para que ella sintiera que estaba ahí, más allá de estar físicamente?… Ya sé que suena revuelto, y quizá suena cursi, pero esos procesos con los que te ayuda la tanatología, los pensamos casi siempre desde la emoción propia. Pues yo llegué, y lo único que pude hacer cuando la vi fue llorar, abrazarla temblando y decirle cuánto la quiero… ¿ayudó? No lo sé, pero me negaba a decirle las decenas de frases hechas que venían a mi mente porque aparecen de manera automática después de años de ver “la normalidad” de esas situaciones y lo que generalmente se dice. Y actuaba medio torpemente entre decenas y decenas de personas que iban y venían. Ella y su familia no estaban solas, y eso era lo importante…

Decidí invetigar un poco al respecto, y me parece que en muchos casos nuestros impulsos naturales a ayudar y a estar ahí, son los correctos, pero encontré recomendaciones adicionales que vale la pena tomar en cuenta cuando vas a acompañar a alguien a vivir un proceso así. Hay muchas más, pero aquí voy a compartirles tres que me parecen clave:

  • Si no sabes qué decir, no digas nada. Muchas veces es mucho más importante un abrazo y escuchar, y escuchar con todo el interés, el tiempo que te necesite. Y eso no solamente refiere al momento específico del velorio, del entierro o la incineración, sino días y meses después. Es importante estar cerca, y hacerles saber que estás ahí por y para ellos.
  • Trata de estar pendiente de lo que se necesite y de si puedes ayudar a resolver. Pero no olvides ser sensato y observador, hazlo cuando sea pertinente y verdaderamente necesario, o bien, cuando te lo pidan.
  • No dejes de estar en contacto. Escríbele, llámale, salgan… busca estar pendiente. El duelo es difícil y para cada persona implica procesos de sanación diferentes.

Y ese amor, ese gran cariño que sientes por esa persona, siempre será lo más importante porque se fue construyendo por mucho tiempo y a través de muchas experiencias juntas. Eso hace valioso que estés, que abraces y que escuches, así que hazlo.