¿Redundante? Sí. Pero cuando eres niño eso no tiene la menor importancia. Son cosas de niños, y espero que muchos de nosotros no dejemos nunca ir la chispa, la emoción extrema, la imaginación y diversión que eso significa.

Cuando eres niña (o niño) y estás en la primaria, inevitablemente, llegará el momento en el que alguna de tus características te vuelva el “experto” en algo. Y no me refiero sólo a algo físico (que en mí definitivamente fueron las pecas), sino a algo que te gustaba mucho hacer y que los demás aceptaban como “tu habilidad”.

En mi caso, en algún momento, me volví la experta en escribir cartas: para el mal de amores, para la amistad, para pedir perdón, para el amor secreto, para expresar la decepción y enojo con la amiga que ya quiere más a la niña nueva que a ti… en fin para todos esos momentos que para alguien en la primaria son importantes.

Cuando se acercaban a pedirme ayuda, me sentía reconocida y obligada a mejorar “mi trabajo”, así que empezaba a escribir en verso, a poner dibujos, a usar plumas de colores… era mi momento.

Hoy es día del niño y mientras, igual que cuando era niña, luchaba por despegarme de la cama, recordé mi etapa de escribana de 9 años y pensé en lo importante que es escuchar las anécdotas de tus hijos para detectar qué los hace sentirse orgullosos de ellos mismos en la escuela, pero no sólo académicamente, sino en esa habilidad que los demás les reconocen y que a ellos les hace sentir orgullosos. Escúchalos, comparte y apoya eso que los haga sentir únicos… porque lo son y deben recordarlo siempre.

¡Feliz día de los niños!

Nota: Aquí te dejo un enlace a un texto con varias recomendaciones de ejercicios que ayudan a responder a los niños una pregunta clave: ¿Quién soy yo? Me pareció muy bueno para hacer algunos ejercicios entre papás e hijos, y otros para proponer a la escuela.