Estaba absolutamente feliz. Volteaba a buscarnos entre la multitud para asegurarse de que estuviéramos viendo que lo había logrado. Había terminado preprimaria.

No fue la más destacada de la clase, tampoco le dieron ningún reconocimiento especial, y para nosotros no hace falta que eso suceda. Fue un año difícil para ella, y lo superó. Estaba en una escuela ideal para cualquier padre, pero no para ella.  “Señora, su hija se distrae mucho, siempre está pensando en otras cosas… No sigue las instrucciones… Va muy retrasada con respecto a los demás niños del grupo…”; y así nos fuimos todo el año. Y los tres, nosotros y mi hija, hicimos de todo para solucionarlo pensando que algo estábamos haciendo mal y estuvimos en todas las terapias, trabajando por las noches, estresados. Y, ¿saben una cosa? Después de todo lo que lloré, me preocupé y presioné a mi hija, la verdad es que la solución no era esa.

Cuando vives una situación así es difícil ver más allá de tu problema. Fuimos con diferentes expertas y nos dimos cuenta de que mi gremlin es una niña feliz, inteligente y creativa que, por su personalidad y forma de aprender, difícilmente se va a adaptar a un modelo tradicional de escuela. Y no es que sea un modelo malo, simplemente, no es el adecuado para ella.

Fue muy difícil para nosotros aceptarlo, pero sin duda, la solución era cambiarla de escuela. Hoy entiendo que no todas las escuelas son para todos los niños. No fue fácil asimilar que, por mucho que me gustara la escuela, no le estaba haciendo bien a mi hija. Y hoy estoy feliz de haber encontrado una opción que espero que sea la mejor para ella. Porque, ¿qué hay más importante en la educación primaria que formar niñ@s con el gusto por aprender, seguros de sí mismos, resilentes y felices?

En fin, ya veremos qué tal nos va con el cambio, por lo pronto, lo que sí les puedo recomendar a los papás y las mamás que me leen es que nunca cierren los ojos y se nieguen a nuevas posibilidades. Una escuela puede ser perfecta para ustedes, pero no necesariamente para sus hij@s. Y si eso sucede, ¿qué pierden con explorar nuevas opciones?