Tener una hija ha sido el mejor regalo que la vida me pudo haber dado. Ha llenado mi corazón de amor y además, me ha convertido en la mejor mamá que creo poder ser para ella. He aprendido a reírme de las cosas más sencillas pero sobre todo, me ha dejado rescatar a la niña que perdí con el paso de los años. Me encantaría que cuando aprenda a leer, esta carta la lleve siempre, que no se le olviden estas charlas nocturnas antes de dormir. Son consejos que la experiencia me ha dado y que me han permitido vivir…