Nada es para siempre, lo sé. Decidí amarte sabiendo que lo que tenemos terminará algún día, pero no me preocupa. Hemos aprendido a amar después de amar.

Son 14 años juntos y nuestra relación no podría ser la misma siempre. Inició impetuosa, con montones de preguntas, acelerada. Y desde ese momento te amé así, callado, sarcástico, protector.

Hoy te amo diferente. Me vuelvo a enamorar de la persona que vas construyendo y lo que estás decidiendo ser. ¿Sabes qué amo más?

Tu sonrisa de niño, tu paciencia, tus chistes (incluso los malos), tu manera de ser papá, tu inteligencia para resolver (esa que hace que muchas personas te llamen buscando consejo y que nunca dices que no), tu amor por los perros y cómo lloras en cualquier película donde les pase algo malo, la paz con que ves la vida. Te amo así, completito.

Como cantaba Milanés: no es perfecto, más se acerca a lo que yo simplemente soñé.

¿Cuánto más puedo amar después de amar? No lo sé. ¿Pero acaso importa?

Hoy es tu cumpleaños y quiero celebrar tu vida, y quiero celebrar que la sigas compartiendo conmigo y con nuestra gremlin.

¡Feliz cumpleaños, Erick!