En los últimos meses, los sábados se han vuelto días de experimentar lugares de ejercicio. No soy de las que se levanta en automático de la cama para salir a correr kilómetros y kilómetros con la sola fuerza de mi voluntad, necesito un poco más. Así que decidimos comenzar a explorar lugares que prometen una experiencia que te haga sudar, quemar calorías, y divertirte:

Síclo: luz tenue que se modula al compás de la música, bocinas de alta calidad que buscan crear la mejor experiencia acústica para que ruedes y ruedes, te levantes y te sientes al compás de la música. Aquí, el beat es el rey. El playlist es fundamental para inspirar al grupo en una especie de trance colectivo y coordinado para sudar juntos. Se agradece que la música se escuche perfecto y que te regalen una canción en donde la luz se va y sólo estás tú, disfrutando.

Por eso hay días que celebran a un género musical, o a un artista. Los entrenadores se vuelven una especie de DJ’s, y en verdad se ve que disfrutan su trabajo (al menos así me ha pasado). Lo único no tan cómodo es que las bicis están demasiado juntas y para los ejercicios con pesas, tienes que buscar la manera de acomodarte para no pegarle al vecino.

Beatness: aquí las caminadoras hacen toda la diferencia. No son cualquier banda de un gimnasio promedio, ¡noooo!, son como el Porsche de las caminadoras; así que correr se vuelve una gran experiencia. Tú regulas tu paso. Luces bajas con destellos neón por aquí y por allá, música electrónica… es como estar en un antro.

Combinas la caminadora con ejercicios funcionales, así que el ejercicio se vuelve muy completo. Hay oxigenación especial y suficiente espacio para ejercitarte sin chocar con el de junto. El pero es que los instructores no están tan pendientes de que hagas correctamente los ejercicios, así que debes tener un poco de práctica para no lastimarte.

Beatbox: golpe, golpe, esquiva, golpe, golpe, esquiva. No hay duda de que un entrenamiento de box te pone a sudar cual taquito de canasta. No hay un minuto de descanso en este entrenamiento de 12 rounds. Comienzas con ejercicios de piso, que ya de entrada son demandantes y tienes que hacer con rapidez, luego rotas a golpear costales que, por supuesto, como estás en el espíritu de Rocky Balboa, quieres acabarte el costal… pero lo que drenas es tu energía.

Y después, cuando crees que sigue un descanso, ¡vámonos al ring! Un entrenador que se ve muy pro y que seguramente se burla horas de lo ñoños que estamos todos ahí, te va guiando para dar algunos golpes y esquivar. Subimos tres, unos minutos en turnos y, ya que por fin lograste aprenderte la rutina, abajo a golpear más costales. Y luego, sin recuperar el aliento, pasa de nuevo a piso para dejar ahí tu ser en los ejercicios funcionales. A-go-ta-dor… pero divertido. Esta fue la opción en la que más calorías quemé.

Orange Theory Fitness: De todos, este es el que tiene menos de experiencia de música y luces, pero más estructura y seguimiento de los coaches. Hay remadoras, caminadoras y espacio para los ejercicios funcionales (incluyendo TRX). Todas las clases son diferentes y se envían desde la matriz diariamente. Están pensadas minuto a minuto para que llegues a la zona “orange”, que es cuando tu nivel de esfuerzo te lleva a una mayor quema calórica. Y esto lo sabes porque llevas una banda que mide tu frecuencia cardiaca, así que puedes ver en las pantallas que tienen al centro, todo el tiempo, tu nivel de esfuerzo y las calorías que vas quemando.

Frecuentemente coordinan retos de rapidez, o de potencia, o de pérdida de peso para motivar a los participantes. Son muy conscientes de las necesidades individuales, de si alguien tiene lesiones o requerimientos especiales. Bastante profesionales.

En todos los casos, puedes comprar clases individuales o sesiones agrupadas de manera muy sencilla. Son muy flexibles con los cambios o cancelaciones y eso te da mucha libertad para elegir y darle variedad a tu entrenamiento. Aún están muy concentradas las opciones en las mismas zonas de la ciudad (Polanco, Roma, Condesa, Altavista y Santa Fe), pero si les va bien, seguramente irán abriendo sucursales. Todos cuestan alrededor de 300 pesos por clase, que es caro, pero si consideras que no tienes que pagar la mensualidad de un gimnasio al que pocas veces vas y que realmente sólo pagas lo que usas, pues la ecuación no es tan negativa.

Afortunadamente, cada vez existen más opciones para ejercitar nuestros cuerpecitos de manera divertida. Síclo, Beatness, Beatbox, OTF… ¿por cuál vota?